Ruta San Esteban de Las Cruces, Manzaneda, Naves, Bendones


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Descripción:


Esta ruta está calificada como «Ruta en coche»

  • Acceso: Desde Oviedo capital
  • Se inicia el recorrido en San Esteban de las Cruces, siendo el final en Bendones
  • Itinerario: San Esteban de Las Cruces - Manzaneda - Olloniego - Tudela Agüeria - Tudela Veguín - Naves - Bendones.

Descripción de la ruta

Inmejorables posibilidades presenta el concejo de Oviedo para los buenos degustadores de excelencias paisajísticas y arquitectónicas y del enriquecedor trato con el paisanaje. El recorrido turístico siguiente es uno de los ocho propuestos y recomendados oficialmente por el Ayuntamiento de Oviedo, que los editó bajo el título de Rutas y lugares del concejo de Oviedo (María Palacios, Celia Varela y otros). Permiten al visitante hacerse una visión global y significativa del municipio ovetense.

LA RUTA

El itinerario marcado va hacia el más suroriental territorio del concejo y gira en torno al río regional de mayor caudal, el Nalón, al que rodea casi por completo. La propuesta es sumamente atractiva en cuanto a la riqueza del legado arquitectónico y cultural; tiene en depósito verdaderos tesoros del prerrománico (iglesia de Sta. Mª de Bendones), gótico, barroco y también de corriente neoclásica. Resulta obvio hacer hincapié en su calidad paisajística.

Comienza en San Lázaro, barrio periférico de Oviedo; hasta él se puede llegar siguiendo la calle Muñoz Degraín.

Hay que coger la AS-242, antigua carretera de Castilla.

SAN LÁZARO-LA MANZANEDA

En San Lázaro comienza una subida, en dirección a San Esteban de las Cruces, que, después de un 1 km, encuentra, a la derecha, un desvío hacia el cementerio de San Salvador (1885). Privilegiadamente instalado sobre una pequeña y prolongada altura de la ciudad (zona sur), por entonces conocida como El Bosque, constituye, sin duda, un buen exponente de la arquitectura funeraria decimonónica, perfecto reflejo, a su vez, de la estructuración social imperante. Meritorios son los dos pórticos: el del cementerio civil (extraordinaria creación de Javier Aguirre); apoyado en columnas de estilo dórico, semeja un templo griego. El otro, en el cementerio religioso, debido a Juan Miguel de la Guardia, lo componen cinco arcos, siendo el central apuntado, de mayores dimensiones y con columnas de capiteles adornados por motivos florales; lateralmente, este pórtico dispone de dependencias administrativas y casa para sepultureros. La avenida central se extiende entre el pórtico y la capilla, ésta de estilo ecléctico; en este punto llaman poderosamente la atención los grandes panteones: el de la familia Masaveu, obra clasicista de Nicolás García Rivero, provisto de templete techado por cúpula y frontón, además de una escultura de Cipriano Folgueras (ángel con trompeta); así como los de los Caicoya y Herrero, realizaciones neogóticas de J. M. de la Guardia, o el monumento fúnebre al Cabo Noval, que lleva la firma de Víctor Hevia.

Tras avanzar 2 km aprox., se alcanza El Cruce. Desestimado el desvío a Tudela Veguín (a mano izquierda), se prosigue hasta penetrar en San Esteban de las Cruces (parroquia de 861 hab.). Este lugar nos ofrece estupendas vistas del valle de Veguín (izquierda) y el alto de Latores (derecha). El templo parroquial de San Esteban exhibe pórtico cegado y preciosa espadaña de piedra rojiza. Avanzando, aparece La Manzaneda/Manzaneda/La Manzanea (113 habitantes, aprox.; a unos 8 km de la ciudad), donde un poco antes del pueblo se adelanta en el saludo al visitante una espléndida fuente mural neoclásica —cuya agua, fresca, es potable—, de base rectangular y pequeñas dimensiones (1,5 m de altura, p. ej.). Se construyó con el fin de servir a viajeros y animales de carga que circulaban por la antigua carretera de Castilla —hasta 1966 fundamental vía de conexión—, una de las realizaciones públicas más relevantes de finales del XVIII, en cuya cristalización tuvo mucho que ver el ilustrado gijonés Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811). Su diseñador, el arquitecto Manuel Reguera (año 1780), le proporcionó dos adosadas columnas a cada extremo, un espacio central con un óvalo bordeado por ornamentación floral del que sale un caño brotando de un rostro leonado. El remate corre a cargo de un clasicista entablamento y del frontón curvo. Antecede a este conjunto una plazoleta con balcón corrido. Una imponente pared caliza, bajo la que se protege el pequeño pueblo, sirve de rocódromo, uno de los más importantes de estas características en España; se han abierto unas 150 vías, de variada complejidad. Hay una escuela encargada de su mantenimiento, para lo que cuenta con el necesario apoyo económico de las arcas municipales. La Manzaneda constituye de por sí un estupendo paradigma de conservación de la arquitectura asturiana de carácter popular. En este sentido, sus bienes los integran casas de piedra con corredor, hórreos y paneras de variado tamaño, destacando entre las últimas un gran ejemplar sustentado por 13 pegollos. Desde la zona alta domina el caserío una sencilla capilla de arco de medio punto apoyado en impostas, óculo y espadaña de un ojo. Muy próximo a la localidad se localiza el abrigo prehistórico de la Viña (Bien de Interés Cultural); en pared exterior de aproximadamente veinte metros expone un buen número de grabados a buril, como ciervos, bóvidos, caballos o vulvas. La representación de un caballo en un hueso recortado y grabado por las dos caras es un destacadísimo hallazgo correspondiente al arte mueble.

MANZANEDA-EL PORTAZGO

Para llegar a la aldea de El Portazgo (7 hab., a 150 m de altura y 9 km de Oviedo; parroquia de Olloniego) desde La Manzaneda se procede a descender desde el Alto de la Manzaneda por la AS-242. Algunas de las construcciones que mantiene este lugar «dan fe de la importancia de este punto sobre el río Nalón, como paso «fronterizo» de personas y mercancías» (ob. cit.): son los casos del puente, el mojón leguario y la antigua oficina de peaje. Compuesto por poderosos machones dispuestos entre tres considerables arcos, el puente Nuevo —proyectado por Manuel Reguera— reemplazó al de Olloniego al finalizar el XVIII; desde ese momento, a través de él, la vieja carretera a Castilla superó el obstáculo que representaba el río Nalón. El grueso mojón leguario refleja en una resaltada franja superior de piedra la inscripción: «OVIEDO 1 ½ Leg.». Al lado del citado puente, y frente al mojón, se alza una rectangular y pequeña edificación, con una única planta, hecha al gusto neoclásico (primer tercio s. XIX), la Oficina del Portazgo, una de las encargadas de cobrar derechos (peaje) por el paso entre Asturias y Castilla. En las fachadas trasera y laterales, de mampostería, se abre un solo hueco en cada una, encerrado en un marco de ladrillo. Más distinguida es la principal: aparecen en ella el sillar en las esquinas y dos amplias ventanas, dos estupendas pilastras (una a cada lado del central ingreso) alargadas hasta la parte baja del alero, así como una puerta de moldurado marco; sobre ésta, una cartela reza: EXACCION DEL REAL PORTAZGO AÑO DE 1833.

EL PORTAZGO-OLLONIEGO

En El Portazgo se atraviesa el puente sobre el Nalón para coger la AS-242 en dirección a Olloniego y llegar a El Cruce (7 hab., a 380 m de altura y 9 km de Oviedo; parroquia de Olloniego). Aquí y ahora caben dos opciones: ingresar en la autopista A-66 o bien continuar hasta Olloniego (976 hab., a 178 m de altitud y 10 km de Oviedo; en la parroquia homónima, de 1.512 hab.), lugar estratégico en el camino hacia la Meseta y las cuencas mineras. La crisis del carbón afectó seriamente a esta localidad, provocando el cierre de un pozo, cuya reciente reapertura resultó efímera. Un plan de choque municipal combatió seriamente la degradación de Olloniego, población en la que conviven barriadas obreras y arquitectura rural (hórreos y paneras, decorados en sus puertas y cuatro colondras —paredes formadas por gruesos y anchos tablones, colocados verticalmente). Los objetivos se cumplieron: el cambio en su fisonomía es espectacular. Nació en el s. XII al amparo de su clave situación, al ser para los peregrinos el vado natural del Nalón más próximo a la ciudad y a su basílica de San Salvador (desvío jacobeo de León a Asturias). La apertura de la carretera a Castilla (XVIII) incrementó su significación.

En la misma entrada, permanece en pie un gótico puente de piedra, medieval (s. XIV). Quedan de su primitiva fábrica tres de los cinco arcos: el central, levemente apuntado hacia la clave, y los dos restantes, más pequeños. Como materiales, intervinieron angostos sillares en el dibujo de los arcos, más mampuesto y sillarejo para el relleno. Actualmente, está fuera de cauce, debido al desvío del Nalón producido en 1676 a raíz de una crecida. El torreón y el palacio de los Quirós (señores de Olloniego) se hallan muy cerca del puente. El conjunto, recién y parcialmente restaurado, se origina en la circular, fuerte y pequeña torre medieval de los Muñiz —luego emparentados con los Quirós Benavides—, con elevadas y angostas saeteras a modo de vanos. En los ss. XVI y XVII hubo ampliaciones. A destacar la presencia de estilos góticos, renacentistas y barrocos en la puerta principal, coronada por arco de grandes dovelas; sus balcones salientes, los escasos vanos de otra torre (ésta rectangular), o las ventanas bajo alfices. En la exenta capilla, de reducido tamaño, sobresalen el espacioso arco de ingreso y la espadaña culminada en pináculo y bola. Mayor interés despierta la amplia iglesia parroquial de San Pelayo (s. XVIII), prototipo de construcción religiosa de tipo popular. Tiene planta de cruz latina y testero rectangular. Una vez dentro, aparece a los pies un pórtico de pequeño tamaño, así como dos cuerpos en los flancos; luego, tres naves: la central, más elevada y con bóveda de crucería; a las laterales las cubren bóveda de arista. La fachada principal se alarga hasta terminar en estilizada torre-campanario. El barrio de Sopeña o de la Estación es lugar de emplazamiento de la fuente del Caño, creación barroca de Francisco Pruneda (1776) que se comenzó a llamar fuente de los Chiflaos o de Los Llocos, debido a la enajenación de los cobradores del fielato —oficina a la entrada de las poblaciones en la cual se pagaban los derechos de consumo—. Se encuentra al pasar el puente, en dirección a la estación (parte izquierda). Está encuadrada por pilastras barrocas y orejas; la culmina un frontón ondulado. Una leonada cabeza humana hace de caño.

Partiendo de Olloniego se puede ampliar el itinerario continuando por la AS-242 hasta el Alto del Padrún (385 m), rumbo a Mieres. Desde este punto se observa una preciosa panorámica de la cuenca del Caudal y el valle de Olloniego, éste en el flanco contrario, con dos pequeños núcleos de la parroquia de Olloniego: La Mortera (153 hab., a 270 m de altura y 11 km de Oviedo), al comienzo del Padrún, y Casares (34 hab., a 320 m de altitud y 12 km de la capital municipal), al que se accede desde la mitad del Padrún o desde la parte alta.

OLLONIEGO-TUDELA AGÜERIA

Olloniego se abandona por la AS-244, en dirección a Santianes y Tudela Agüeria. Durante el trayecto, en Fócara/La Fócara (14 hab., 360 m de altitud y a 12 km de Oviedo; parroquia de Olloniego), cerca de la primera de las localidades mencionadas, se hallan, sobre una colina, las ruinas del castillo de Tudela (Monumento Histórico-Artístico desde 1965), fortaleza levantada, a juicio de algunos expertos, sobre los restos de un castro prerromano. Hay referencia a él en documentos del alto medievo (s. IX, época de Ordoño I). Alfonso III tomó la iniciativa de su reconstrucción, dada su vital importancia estratégica como defensa del Nalón en este valle y control del paso (uno de los más importantes) entre Asturias y Castilla. Ocurrieron en él diversos episodios: desde levantamientos, como el de Gonzalo Peláez contra Alfonso VII (1132), hasta las guerras civiles que enfrentaron a Pedro I con el infante don Enrique (s. XIV). El soberano Juan I dio la orden de su derribo (1383). La subida a pie hasta su asentamiento dura unos cuarenta y cinco minutos. Otra forma de aproximarse puede ser ir en automóvil a La Mortera, y desde allí seguir un trayecto más corto y fácil.

El precioso pueblecito de Santianes (Santianes de Tudela, 91 hab., a 170 m de altura y 9 km de Oviedo capital; en la parroquia homónima) es el siguiente punto de un recorrido que discurre por la AS-244. El caserío se articula en derredor de la capilla de San Juan, ocupando ésta el centro de una plaza, a cuyo especial encanto contribuyen, además del citado templo, las paneras y un sauce. Se trata de un pequeño edificio de estilo popular (s. XVIII), nada pretencioso, donde descuellan: en la fachada, la puerta adintelada de cantería y hojas de madera «fraseadas», el óculo y la espadaña de dos arcos; interiormente, una solitaria nave, dando cabida a un arco de triunfo apoyado en impostas. La cabecera pertenece a una anterior iglesia románica. El origen de este lugar sagrado es anterior al s. X, porque se tiene constancia de su donación a la basílica ovetense de San Salvador en los años 827 y 857; la altomedieval placa conmemorativa del lateral contiene un texto explicativo: el presbítero Pelayo, descendiente de García, remozó el templo con la colaboración vecinal y lo puso bajo la advocación de San Juan.

Tras avanzar unos 2 km hay que detenerse en Santa Eulalia de Manzaneda (72 hab., 180 m de altura y a 6 km de Oviedo; parroquia de Manzaneda, con 246 hab.), lugar con buenos apuntes de arquitectura popular, entre ellos un antiguo lavadero y restos de un molino (poderoso arco de piedra). La iglesia parroquial enseña, externamente, portada de arco de medio punto, óculo, espadaña de dos arcos y pináculos de bola. El interior, estructurado en nave única y cubierto todo él por bóveda de crucería, aloja arco de triunfo y dos capillas que forman un escasamente resaltado crucero.

La próxima parada es en Tudela de Agüeria/Tudela Agüeria (161 hab., a 160 m de altura y 8 km de la capital municipal; en la parroquia de Agüeria, con 880 hab.), en la AS-244. La excelencia de la arquitectura asturiana de tipo popular es aquí notable, sobre todo en el entorno de la plaza, donde se presentan edificios, mayormente decimonónicos, provistos de corredores, galerías y dependencias auxiliares (hórreos y paneras decoradas); la casa de Dolores Tiros, con portal, es representativa en tal sentido. Generalmente, las casas se aíslan unas de otras al levantarse en fincas cercadas por muros de piedra. La solitaria nave de la iglesia parroquial de Santiago es abovedada por medio cañón, en tanto que una bóveda de crucería cubre la cabecera. Las dos abiertas capillas de los flancos contactan entre sí a través de arcos. Interesan, en particular, el arco del triunfo sobre impostas y pilares; la imagen de Santiago Matamoros, en estilo barroco, con la cabeza del moro infiel a los pies del caballo del santo; y bajo alfiz, la portada —erigida, en sillares de piedra, desde la adhesión a criterios arquitectónicos de la época de los Reyes Católicos—, con arco y, sobre él, una hornacina, que contiene una moderna y basta talla de Santiago Peregrino, sustituta de otra de mayor antigüedad.

TUDELA AGÜERIA-TUDELA VEGUIN-NAVES-BENDONES

Desde Tudela de Agüeria se avanza en la ruta diseñada por la AS-244 hasta toparse con Tudela Veguín. Un poco antes de llegar a esta población se atraviesa Anieves (644 hab., 175 m de altitud y a 8 km de la cabecera municipal; núcleo de la parroquia de Agüeria), donde destaca la casona y capilla de los Landeta. Al comienzo de Tudela Veguín (1.098 hab., a 180 m de altitud y 8 km de Oviedo; localidad de la parroquia de Box —1.345 hab.), surge el complejo fabril de la cementera; inaugurada en 1898, fue la primera de nuestro país en fabricar el cemento Portland. La década de los sesenta es testigo de la asociación de esta firma de Tudela Veguín con la francesa La Farge. El paisaje de la zona —íntimamente vinculada ésta al devenir de tan importante fábrica— se torna industrial: grupos de viviendas obreras conviven con grandes chimeneas y demás elementos industriales predominantes en dicho área. Una muy pausible actuación municipal, a través de uno de los llamados planes de choque, acabó con la decadencia urbanística, mejorando, ostensiblemente, su calidad de vida.

Se abandona Tudela Veguín, avanzando hacia Naves por la AS-243. Mientras se sube, advertimos que nos devuelven ya un paisaje «normalizado», es decir, accidentado y rural. Naves (9 hab., 390 m de altura y a 8 km de la capital municipal; en la homónima feligresía, de 149 hab.) regala magníficas vistas del valle y, al fondo, del pico La Grandota (508 m). Su iglesia parroquial (ss. XVIII y XIX), adscrita al estilo popular asturiano, está compuesta por nave única, capilla en un lado y rectangular testero. Al oeste mira la fachada, conteniendo pináculos en las esquinas y buena espadaña como remate.

Seguidamente, se retorna a la AS-243 para continuar la ruta hasta Bendones (24 hab., a 310 m de altitud y 4 km de Oviedo; en la parroquia de igual nombre —134 hab.), población que hospeda una de las obras cumbre del prerrománico asturiano, la iglesia de Santa María de Bendones, ubicada en el centro de esta hermosa aldea, a la que 5 km separan de Oviedo. Es Monumento Nacional desde diciembre de 1958. Luego de su incendio en 1936, se derrumbó parcialmente, hasta que fue reconocida en 1954 por su salvador, Joaquín Manzanares, cronista oficial de Asturias y director del Tabularium Artis Asturiensis; cuatro años más tarde, la conveniente restauración contó con la dirección de Luis Menéndez Pidal. Se la supone contemporánea de la de San Julián de los Prados por las semejanzas de carácter formal entre ambas; se trataría, por tanto, de un edificio realizado en época de Alfonso II; sin embargo, no hay constancia documental de ella hasta el reinado de Alfonso III, cuando se la cita en una donación del monarca a la Catedral ovetense. De planta rectangular, se distingue por su particular distribución: el pórtico de ingreso —con arco de medio punto en ladrillo, pilares y contrafuertes— al que escoltan dos cámaras ligeramente más bajas; la transversal nave, más ancha (10,5 m) que larga (7 m), tiene paso a dos recintos rectangulares —uno al norte y otro al sur de la misma— y una cabecera tripartita. Una bóveda de cañón techa el ábside central, mientras que el resto se cubre con madera. Los restos ornamentales son iguales a los de San Julián de los Prados (o Santullano), por lo que todo apunta a que era obra de la misma escuela que enriqueció los muros de este último templo con obra pictórica: vaso y guirnalda floral, en el intradós del arco de ingreso perteneciente a la capilla lateral sur; fragmentos de zócalo en esa misma capilla, o el trozo de modillón, en la capilla central del testero. La dependencia conocida como el camarín del tesoro, que en el prerrománico asturiano carece de ingresos, se sitúa sobre la capilla central de la cabecera y tiene ventana al exterior, compuesta por tres arcos de ladrillo apoyados en columnas de capiteles moldurados. Hay un alfiz a modo de encuadre. Los restantes huecos cuentan con celosías rehechas. La independiente torre-campanario, erguida en el ángulo suroeste y rehecha aprovechando los restos de los muros, no cuenta con la unanimidad de los expertos en cuanto a que sea un componente original.

Ya de vuelta a Oviedo, se cogerá en El Cruce la AS-242

Dirección:


Dirección postal: Las Cruces. 33195 Las Cruces (Concejo de Oviedo). Asturias (España)

Dirección digital: 8CMP8WW7+WH

 

 

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